jueves, 14 de octubre de 2010

Amor.

Amor
digo
como un latido.
La cabeza se vuela de solo verte.
Todo alrededor brilla.
Todo se enciende compulsivamente
y se paga alarmante.
El brillo de las pupilas cambia.
Amor
digo
como un silencio.
Perduro en tu memoria
al pasar los días.
Toda estructura poética
se simplifica.
Toda canción que acompaña
se hace dueña del corazón
y lo lastima.
Amor
digo
como una espera.
El cuerpo se aletarga.
Todo se llena de colores.
Todo se vuelve magia.
Los árboles se llenan de crepúsculos.
Amor
digo
sobre tu cuerpo muerto.
Las manos se alargan en tu búsqueda.
Todo se hace sonido.
Todo se consume en las caricias.
El amor se hace universal.
Amor
digo
como una lágrima.
Las venas se entintan de pronto.
Todo se hace fugaz e incomprendido.
Todo se hace locura y obsesivo.
La piel se eriza sin previo aviso.
Amor
digo
como una pequeña gota de tu paz.
Encierro tu cuerpo en una caja.
Toda melodía inexacta
va cubriendo tu espalda.
Toda sombra se convierte en testigo.
Las alas quedan desbaratadas en el suelo.
El frío tuyo sale a navegar sin tripulantes.
Amor
digo
como un ciego amante.
La perversión quema tu principio.
Todo rastro de razón
se va acumulando en la nada.
Toda huella
va quedando impregnada en la memoria.
La presión del cuerpo se hace fuego.
Movilizas un séquito de letras por mi locura.
Amor
digo
como un disparo alocado.
El dolor se concentra y desaparece.
Todo corazón se rompe.
Toda partícula tuya se pega a mí.
El deseo fluye sin control.
Vas quedando bien dentro de la caja.

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