jueves, 11 de septiembre de 2008

II.

Mantengamos silencio.

Guardemos un secreto.

Estábamos todos ahí.

Los árboles con rostros fríos parecían no mirar.

La memoria trataba de guardar la impaciencia.

Trozos de historia caían en nuestros corazones.

Todo daba vueltas alrededor.

Yo no dejaba de repetir:

“Mantengamos silencio…

Guardemos un secreto…”

Estábamos todos.

Todos con alguna razón de estar.

Sólo nueve almas buscando el fin.

Todo era verdad.

Las manos en lo árboles.

Los pies en el círculo triangular.

La sombra sobre la cabeza.

La muerte riéndose sin piedad.

Estábamos todos ahí.

La amistad.

El amor…

Estábamos todos.

La verdadera hermandad del triángulo.

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