Mi lengua ardiente muerde tu piel.
Miles de luces que viven en ti
se azotan en mi saliva caliente.
Voy desnudándote bajo el sonido de este instante.
Una mano entonces
quiere endulzar tus muslos con una caricia penetrante.
Tu lengua de metal hiriente subyaga mi presente
y las orillas de mi imagen se desbordan en tu cuerpo quemante.
Vas ocultándome en tus pupilas
bajo los murmullos que tiene la noche.
Un beso entonces quiere castigar los míos
con una caricia paciente.
Olvidas el universo que te rodea.
Olvido mis tiempos sin tiempos…
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