El atardecer sin sombras cobija mil pájaros
que la navegan como sueños en un mar de ilusiones.
Te susurro al oído un silencio que imagino distinto,
casi un cielo sembrado con inspiración.
Murmuras palabras que luego estallan en mi lengua.
El corazón late salvajemente.
Caigo y el atardecer sin sombras cobija nuestras siluetas
que se esparcen como sueños en un horizonte mágico.
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