sábado, 16 de mayo de 2009

Luciérnagas de cristal.

Estoy colocando espejos a la luna que llora a la fría poesía
que descansa en su faz.

Ella muerde mis pies.
El grito lo acallo con mi memoria muerta y con una flor de papel.

Mi cuerpo un laberinto sin nombre
cae desmayado por el dolor sobre una blanca caricia.
Rastros de tierra sucumben en mí desfallecer.

Despierto y camino invisible
después de estar encerrando luciérnagas de cristal.
sobre una luna que no despierta.

No hay comentarios.: