domingo, 28 de junio de 2009

Poemas de sangre y fin (II)

Aparecí luego de años.
Con el rostro cansado.
Perdiendo muelas.
Un poco desaliñado.
A mal traer por los dolores del cuerpo.
Siempre recordando infancia.
Siempre recordando fuego.
Solo.
Entre una estrella y el silencio.
Busqué en el sur.
Busqué en el norte.
Cartas salían como golondrinas
lentamente desde mi corazón.
Busqué intensamente el amor...
Me transformé en mago.
Cultivé sueños.
Regué la oscuridad de la mente.
Dos cristales mágicos
dieron la bienvenida a Cristalsol
a esta ventana de la locura.
Ella vino desde los sueños.
Tres sueños bastaron
para enamorar la esperanza perdida de este poeta.
Sentado sobre esta golondrina
la recuerdo con nostalgia:

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