domingo, 28 de junio de 2009

Un poema para la niña del sol.

Recordé cosas que nunca te dije.
Vi el anochecer de una lágrima escondida.
Soñé acrisoladamente en tus brazos.
Me quedé al lado de los cristales de tu ausencia.
Busqué en los ojos de tu corazón
los latidos de mi silencio.
Te regalé una rosa y un cristal.
Tomados de las manos en un sueño
viajamos durante días enfermos.
Perdimos la brújula de la vida.
Éramos felices siendo magia y locura.
Apreté tantas veces tu cuerpo
para saber si la realidad estaba en todos lados.
No fue así.
Un día sin memoria.
Desperté de la ensoñación.
No recordé tu nombre.
Te inventé uno.
Días desesperados
amarrados uno a uno
a tu ausencia
corrieron en busca de tu cabello Cristalsol.
Dos lágrimas cristalizadas mordieron mis mejillas.
No te he vuelto a ver
.

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