Deja quedarme, amor mío en tu respiro…
Para refugiarme entre tus arbustos y beber de tu río.
El amor entibia fantasías.
Guitarras sueñan mudas en el castillo de nubes.
Deja quedarme, amor mío en la ciega quietud
que tienen tus cimas y las luces de tu altura.
Cuchillas salen de mí hacia el infinito.
Mis manos caen al mar
y mis ojos se ahogan lentamente en la arena.
Deja quedarme, amor mío en tus rodillas
mordiendo tu sueño escondido.
Mi pensamiento es una roca que se alimenta del sol;
se desmaya el telón en mis manos…
Deja quedarme, amor mío
porque quiero cortar esta lengua herida
que no camina en este espejo sin vida.
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