Fantasmas huyen de tus pupilas frías.
Pálido tu rostro y tu esencia de vida.
Yaces en mis brazos, blanca siendo una nube.
¡Estás muerta paloma mía!
Al aire fuiste arrancada
en una lluvia de versos junto a las golondrinas.
Tu desgracia la hablan los árboles, los ríos,
los animales y también los lamentos míos.
Una lira suena imponente entre los arbustos.
Una lágrima cruza mi cara, paloma mía.
Eres una piedrecilla penetrando mi cuerpo
haciendo una gran herida. Una herida sin olvido.
¡Estás muerta paloma mía!
Fantasmas huyen de tus pupilas frías.
Pálido tu rostro; no perteneces a esta vida.
Estás en mis brazos, tengo lágrimas sin vida.
Dejo que caigas junto con las golondrinas.
En la azulada sierra las lágrimas caen por ti…
Paloma mía.
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