¡Quieren arrancarla!
Moribundo el poeta
surge imponente con su sombra
siendo una saeta
que no quiere llorar.
¡Ay! ¡Dentro quieren matarla!
A él le pertenece.
Clavan en su luz un cuchillo fantasma
que deja una herida profunda.
¡Quieren matarla!
Horas de fiebre cantan al pasar.
Él sueña en ella…
Ella deja de soñar desnuda a la orilla del mar.
¡Quieren arrancarla!
¡No lo permitiré!
Aunque sufra de amor.
Los labios del poeta buscan vengarse.
Cae deprisa el verso que alguna vez los unió
bajo la tarde escondida…
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