domingo, 18 de octubre de 2009

¡Quieren arrancarla!

¡Quieren arrancarla!

Moribundo el poeta

surge imponente con su sombra

siendo una saeta

que no quiere llorar.

 

¡Ay! ¡Dentro quieren matarla!

A él le pertenece.

Clavan en su luz un cuchillo fantasma

que deja una herida profunda.

¡Quieren matarla!

 

Horas de fiebre cantan al pasar.

Él sueña en ella…

Ella deja de soñar desnuda a la orilla del mar.

 

¡Quieren arrancarla!

¡No lo permitiré!

Aunque sufra de amor.

Los labios del poeta buscan vengarse.

Cae deprisa el verso que alguna vez los unió

bajo la tarde escondida…

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