domingo, 28 de febrero de 2010

Seis.

Una pared de piedras hambrientas
intentan comerse mi piel.
A lo lejos la loca geografía del mar
muestra la raíz de la noche.
Desde lo profundo llega una suave brisa.
Reconozco a quien pertenece ese calor.
Abrazo una estrella con el corazón.
Se encienden los suspiros.
Estoy feliz de que regreses.
Cristales empiezan a brillar en los bolsillos.

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