jueves, 14 de octubre de 2010

Te deseo todo.

Dije: Te deseo todo y más.
Un silencio entre dientes.
Una mirada de soslayo.
Mi pelo desgarrando el aire.
Las manos ensangrentadas.
No hay tropiezos al actuar.
El perfecto disparo durmió tu verso.
Una gota de alegría
para el habitante nacido en el mar.
Un giro de espanto.
Me comí la paz de tu silueta.
El final quedó desparramado
por todo el laberinto de letras.
La conciencia siguió después de ti
alternando los días exactos.

Dije: Te deseo todo y más.
Un silencio con una sonrisa negra.
Una mirada profunda e intensa.
Aterradoras imágenes te culpan.
Las manos tiemblan.
No hay tropiezos en el andar.
El imperfecto sonido deslumbró tu prosa.
Una gota de persecución
para el habitante nacido en el mar.

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