jueves, 14 de octubre de 2010

El rey de la triste felicidad.

Hoy le pago al sol
y en ofrenda le entrego mi alma.
Tratas de cubrir mis heridas
con la sal del mar.
La magia resbala dulce
por toda tu existencia.
Tus alas dejan
de proteger mi cuerpo.
No hay forma de volver atrás
No hay forma de volver
la mirada atrás.

Hoy le pago al sol
y en secreto se van secando
mis lágrimas desesperadas.
Mi corona cae al suelo.
La roja capa cubre la desnudez
de los moribundos días.
Mi corazón se deshoja
sin aliento.
No lo guardas tú.
No lo atesoras tú.
No lo aquietas tú.
Por todas las ventanas
se va quedando la sangre.
La triste felicidad
me da la bienvenida.
Mis pasos y mi sombra
no anuncian la soledad
si no la poesía vacía.

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