jueves, 14 de octubre de 2010

La canción y el poema.

Encontrar una sonrisa pegada al suelo.
Ver como se mantiene viva
por el sucio devenir del tiempo.
Divagar entre la incertidumbre
y el veneno del amor.
Dejar las venas abiertas.
Dejar al sol que mar el alma.
Una canción poema
va dejando cenizas en la memoria.
Dejarse acompañar por las sombras.
Dejarse manipular por el destino.
Los sentimientos huyen despavoridos
y cuelgo sobre la pared una nube de verano.
Me obsesiono con la idea.
Las arenas del mar
movidas por la sin razón del viento
van cubriendo las calles de mi sombra.
Corro en círculos.
Trato de despegar mi esencia
de esta imagen inconclusa.
Busco entre todas las fotografías
la estructura que me hizo feliz.
Golpeo mi cabeza contra la puerta.
Estallan las lágrimas contra el aire.
Una canción de amor comienza
a martillar los espacios donde estabas.
Estrellas diminutas quedan fijas.
Mis pupilas se cierran inocentes.
Las letras caen desde mis labios.
Fantasmas acompañan al poeta.
El gritar de los relojes rompe
la momentánea quietud de las cosas.
La fiebre comienza a dominar la conciencia.
Todo duele en las manos.
Todo duele como sangre.
Todo da vueltas de repente.
Trozos de tormentas
embisten una y otra vez
la costa de mi imaginación.
Se derrumban los castillos de arena.
Cae el sueño sobre la esquina de la esperanza.
La locura empieza a cristalizar su reinado.
Tras la ventana las palomas revientan el suelo.
Al empezar su vuelo se entre corta el aliento.
Van dejando trozos de versos al dejar espacio.

No hay comentarios.: